El Portalillo, referencia de la antigua ciudad

*El inmueble construido en el Siglo XVI, con pilares de piedra, y tres arcos frontales, fue sede del Ayuntamiento de Puebla, luego una pulquería y finalmente oficinas de la Secretaría de Gobernación

Guadalupe Juárez

Puebla, Pue.- En El Alto, uno de los barrios más antiguos de la ciudad, hay una estructura poco común: El Portalillo, un espacio que pasó de ser mesón, cantina a oficinas centrales de gobierno.

Aquí, donde resaltan las escaleras y pilares de piedra, tres arcos frontales y uno en cada costado, alguna vez fue el primer Ayuntamiento de Puebla y ahora alberga una dependencia estatal.

Desde aquí, se suele escuchar las carcajadas de los mariachis del Mercado de El Alto y el paso de los vehículos que van hacia el Centro Histórico; en el pasado era el camino principal de Veracruz a la Ciudad de México.

Por eso, se dice que fue una de las pocas casas que les autorizaron tener portales altos y bajos con pilares de piedra blanca y de cantería.  Su principal función fue ser un sitio cómodo para establecer los mercados uno o dos días como era costumbre, al igual que en San Francisco, San Agustín y El Carmen.

Juan Blas Ramírez, el dueño del inmueble y regidor en 1593 fue quien autorizó que la estructura quedara de esa manera; era un comerciante acaudalado, una de sus tiendas en la 8 Oriente abastecía a los viajeros que cruzaban este camino.

Así, se convirtió en referencia general de la ciudad, y dicen algunos, el punto en el que inició el trazo de la Puebla de los Ángeles. El inmueble fue construido en el Siglo XVI, en el año 1591.

Por algún tiempo se convirtió en ministerio público, después en una vecindad, actividades que dejaría en el pasado, lo cual sólo quedó plasmado en fotografías de antaño, algunas compartidas en redes sociales por historiadores y vecinos del barrio.

Antes de ser la sede de la Secretaría de Gobernación estatal era una pulquería llamada La Estocada, actividad que la mantenía en el abandono.

De lunes a viernes, en El Portalillo suelen entrar funcionarios públicos con traje, rodeado siempre de policías con su uniforme azul impecable, zapatos bien lustrados y siempre atentos a quien se acerca.

 

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